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Hugo el grumete y sus aventuras

HUGO EL GRUMETE

Érase una vez, un niño que deseaba ser marinero. Hugo, que así se llamaba el niño tenía un amigo que solía salir a navegar.

Tras muchos días pensando, en ser un gran marino, un día se acercó al club náutico y le contó a su amigo Andrés todo lo que soñaba.

Hugo, que era muy impaciente, lo quería saber todo de un día para otro. Quería saber cómo se manejaba el timón, las partes del barco, leer una carta náutica, etc.

Andrés dejó al niño que soñara, que le contase todo lo que se le ocurriese, y cuando éste acabó, le mando venir, le dió una rasqueta y le pidió que limpiase el casco de un barco que estaba en tierra para ser reparado.

Después de dos horas de rascar, le dijo Andrés -señalando el barco- esta parte se llama, casco. Hugo sintió que empezaba a hacerse real su sueño.

Tras unas cuantas clases más, Hugo estaba listo para salir a la mar.

Izaron la mayor y el génova, y cuando Hugo se quiso dar cuenta ya estaba navegando. En algunas labores, Andrés ayudaba al pequeño grumete, y éste era feliz.

Se empezaron a alejar de la costa y el tiempo era más inestable, pero no había peligro, Hugo y Andrés se habían puesto los chalecos salvavidas. Los dos en alta mar, disfrutaron de todos los seres vivos que reinan en el mar.

Al rato, Andrés desde el timón de popa, le explicó, que proa es la parte delantera del barco y popa la parte trasera.

También le enseñó, que babor es la banda izquierda del barco, mirando de popa a proa, y estribor la banda derecha. Le aclaró que estos conceptos había que tenerlos claros porque son fundamentales.

Hugo ya se veía como un capitán de navío, estaba orgulloso de lo que había conseguido, pero todavía tenía mucho por aprender.

Mientras disfrutaban del paseo, veían otros veleros que competían en una regata del club náutico, también había pescadores pasando la tarde, o gente que había alquilado una moto de agua.

Andrés, no paraba de recoger los cabos que andaban por cubierta, al tiempo que miraba de reojo al novel grumete, que dirigía el barco. Mientras Hugo dirigía la nave conforme le había mandado su capitán, este le dijo:

“la parte de donde viene el viento se llama barlovento, y la parte por donde se va, sotavento”.

¡Genial! Gritó Hugo, me voy a convertir en un patrón muy bueno le dijo a su amigo Andrés. Hugo se daba cuenta que aprendía muy rápido y eso le gustaba.

Ya de camino al puerto, empezaron a repasar todo lo que había aprendido hoy, porque cada día se aprende algo nuevo. Tras el repaso se dispusieron a atracar, un marinero desde tierra le lanzó los cabos que sujetan el barco.

Una vez amarrado el barco, y recogido, bajaron a tierra, los dos estaban cansados, no habían parado ni un minuto, pero todavía tenían que dejar limpia la cubierta, aunque fuera de un manguerazo, y así fue, Hugo abrió la llave de paso y Andrés dejó reluciente la cubierta.

Una vez todo recogido y todo limpito, se despidieron hasta la siguiente salida a la mar.

Hugo, impaciente por llegar a casa, iba muy orgulloso por su hazaña, había salido como grumete y volvía hecho un marinero.

Dedicado

“Para Hugo Martínez Gómez, fuente de inspiración, por el cual se han podido llevar estas letras, a buen puerto. Para tí campeón.”

 

Autor: Hugo Martínez Alonso

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Un comentario el “Hugo el grumete y sus aventuras

  1. […] rato, Andrés desde el timón de popa, le explicó, que proa es la parte delantera del barco y popa la parte […]

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